Experiencia Smoothie

¡Mamá, zumo!

Desintoxicar. Todos los lunes, cuando era (más) joven, era la palabra mantra del desayuno. Se acabaron el alcohol, el tabaco, las pizzas cacosas y la comida de chino grasiento. Aunque las intenciones eran buenas, vivía en Sevilla, tenía tiempo libre y me gustaba más una juerga que a un tonto un lapicero. Durante la merienda de los jueves la palabra iba perdiendo fuelle y me sumergía de nuevo en el oscuro mundo de las grasas saturadas y los bares humeantes.

Con los años me he vuelto más realista. No se puede ser tan radical con las desintoxicaciones, pero hay pequeños detalles que pueden ayudar al organismo a durar una mijina más y más contento. Los zumos, por ejemplo. Y los smoothies (jajajaja, vale, los batidos). Y las infusiones fresquitas en el verano.

Como también me he vuelto una esteta y una ecologista, lo primero que he hecho es agenciarme este vaso chulo con pajita reutilizable. Es genial eso de salir al parque con tu zumo fresquito e írtelo bebiendo por la calle mientras paseas. Te hace sentir taaan sana. Recuerdo que de pequeña me llamaban mucho la atención las chicas que comían manzanas por la calle. Me parecían súper guays. Pues lo del zumo será mi réplica, supongo.

Luego me he ido a Bartleby, la librería del barrio, a documentarme sobre bebercios sanos y fáciles de hacer. Lo principal es meterse un chute de vitaminas en forma líquida. Verduras y frutas licuadas o batidas que, con unas combinaciones fetén, te aporten los nutrientes que tu cuerpo espera con ansia y encima te refresquen y te llenen la boca de sabor del bueno.

Respecto al té y a las infusiones, me quedo con todas bien fresquitas. Siempre endulzadas con miel y nunca (¡nunca!) con azúcar blanquilla. Te verde, tila y menta poleo es una de mis mezclas recurrentes. El espino blanco, recién descubierto, también te deja buen sabor de boca. Tengo pendiente abrir un té verde japonés que me regalaron unos amigos que fueron para allá, pero me da respeto. Y mi novio se pirra por la zarzaparrilla, pero creo que es sólo porque le gusta el nombre.

Mis próximos objetivos en esta vida son estudiar una otra carrera y comprarme una batidora de vaso como las de las películas de los 50. Cuando logre uno de ellos empezaré con los smoothies batidos de manera compulsiva y profesional, como todo lo que yo hago.

Para empezar, aquí están las recetas de zumo que he recopilado.
Listas para imprimir y colgar en la nevera. ¡A disfrutar!

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