Barbudo

Los cinco verdaderos motivos por los que los hombres llevan barba

Los hombres barbudos, de todos es sabido, son masculinos, tenaces y resolutivos. O al menos así es como esperan que les veamos. Con toda la leyenda que se está construyendo alrededor de los “barbudos urbanos” en los últimos años, cada vez más caballeros, que solían llevar sus caras limpitas de pelo como el culito de un bebé, están colgando sus cuchillas y abrazando un estilo de vida mucho más peludo. La pregunta que todos, sin excepción, se plantean cuando empiezan a dejarse crecer la barba es: ¿por qué lo hago?

Por supuesto, cada barbudo es de su padre y de su madre y es empujado por unas circunstancias particulares a dejarse barba. Sin embargo, la mayoría de las veces, el razonamiento que precede a sus nuevos hábitos faciales es bastante más simple de lo que pueda pensarse. Principalmente, cinco son las verdaderas razones que llevan a un hombre a dejarse barba.

Las barbas molan.
Esto no debería sorprender a nadie: la barba le sienta bien a casi todos los tíos. Tanto si se dejan una barba modestita y bien recortada como si hacen que el pelo de sus caras crezca a lo salvaje, cuanto menos causan impresión entre sus amigos, familia e incluso ante los extraños. Las barbas dan presencia. Eso es así. Y lo mejor es que no hay que hacer nada más allá de dejar que tu cuerpo haga lo que los cuerpos hacen por naturaleza. Sólo con eso ya tienen una apariencia más masculina, parecen más seguros de sí mismos y de repente parecen el tipo de hombre capaz de construirse su propia cabaña o de comentar literatura rusa (una de las cosas más sexy del mundo). A ti te hablo, hombre: si quieres cambiar de imagen y dejar huella, dejarte barba es el método más fácil.
Alguien lo sugiere.
Para algunos hombres, querer tener barba no es motivo suficiente para darle a su cuchilla unas vacaciones. Como a todos, para tomar la decisión es de mucha ayuda una sugerencia externa. Que alguien desde fuera les diga lo guapos que estarían con barba les arma de valor y les da la confianza necesaria para aventurarse en el territorio inexplorado de la barbor. Si además esa persona es alguien que les importa, muchos barbudos en potencia comenzarán sin pensarlo dos veces su viaje hacia la gloria peluda. Algunas veces, se necesita un empujoncito para cambiar tu vida a mejor y, antes de que se den cuenta, estarán animando a sus amigos a hacer lo mismo.
Son calentitas.
Hace muchas, muchas generaciones, los hombres no se dejaban barba por gusto, sino por necesidad. En la prehistoria, a no ser que fueras muy muy mañoso manejando una piraña (que digo yo que será con lo que se afeitarían los Picapiedra) o una piedra muy afilada, no tenías muchas oportunidades de afeitarte regularmente. Desde entonces, los habitantes masculinos de los climas más fríos (¡¿por qué coj… la humanidad tiró hacia allá la primera vez?!) han confiado en sus barbas para mantenerlos calentitos y mantener sus caras a salvo de las inclemencias de los elementos. Nieve, lluvia, hielo, viento y sequedad pueden hacer que la cara de un hombre sea un auténtico poema. Desde luego, hay barbudos en todos los climas del mundo, pero los oriundos de Galicia, Estocolmo, Moscú o Montreal siguen dejándose barba como barrera protectora además de como herramienta para estar guapetones.
Por vagancia.
Puede que no te lo creas, pero la razón más frecuente (por abrumadora mayoría) para que los galanes se dejen barba es la pura, simple y santa perrez. Afeitarse, como te puede decir cualquiera, no es divertido. Tardas un rato, puede ser doloroso y a veces hasta desesperante (si te dejas la línea del cuello hecha un desastre habrás desperdiciado días o semanas o meses de duro trabajo). ¿La mejor manera de evitar todo esto? Saltándoselo a la torera. A veces tendrán que recortársela, pero la mayor parte del tiempo es suficiente con dejarla tomar su forma natural.
Tapar lo que hay debajo

Además de realzar sus rasgos faciales y darles un aura de masculinidad, las barbas son un maravilloso medio de rediseñar un rostro y decidir qué partes de la cara se muestran y cuáles es mejor que permanezcan ocultas. Para los jovencitos, las barbas pueden ayudar a cubrir una piel regulera o esos molestos granos adolescentosos (y no tanto). De igual modo, para los hombretones con barbillas o mandíbulas poco potentes, la barba puede servir para desviar la atención hacia otras partes más favorecidas. Ante todo, lo mejor es sentirse seguro con uno mismo y con quien cada uno es, pero sólo porque los hombres nacen sin barba no significa que no puedan incorporarla como una parte esencial de su identidad adulta. Hombre, a ti te exhorto: lo que sea que te haga sentirte cómodo, a por ello.

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¿Quieres una barba bien cuidada?

www.gnomo.eu/barbas

*La idea original de este artículo es del gran barbudo Max Bonem. Las fabulosas fotografías, de Beardbrand, Tommy Cairns y Giampaolo Sgura.
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