No dar de comer a María Herreros

María Herreros no soporta bien la presión del encierro. Cuando de pequeña se enfadaba y se encerraba en el cuarto de baño, su hermana tenía que acudir al rescate y meterle lonchas de queso por debajo de la puerta para que no muriera de inanición. Todo esto sucedía cinco minutos después de haber cerrado la puerta, cuando María ya se sentía “más desfallecida que Ghandi”.

En Gnomo todo eso nos da igual. Nosotros lo que queremos es tener artistas en nuestro escaparate para sacarle todo el jugo a su creatividad. Bajo presión y sin alimento. Una vez más, el espectáculo No dar de comer al dibujante convertirá nuestro escaparate en un estudio de ilustración improvisado, un experimento sociológico que rompe la barrera entre lo privado y lo público y cuyas consecuencias son imprevisibles.

María Herreros es una ilustradora bastante particular. Sus rostros son monstruosos, son tiernos y son estremecedores, son la quintaesencia de lo humano despojado de toda estética convencional. Por eso nos encantan: porque cuellos, cejas y narices cobran vida y salen de sus manos como quien sale de un freak show.

María Herreros por Silvia Grav

Ella, con su gorrito y sus labios rojos, es en sí una contradicción humana. Gamberra co-creadora de El Fresquito fanzine y delicada damisela que se sienta al atardecer a tocar el ukelele y beber té añejo “del que aprieta las carnes”; inocente infante que le saca partido a una caja de cartón y la convierte en el mejor regalo de la Navidad y feroz autora del cómic Negro Viuda Rojo Puta.

El próximo viernes 18 de octubre, María entrará en el escaparate de Gnomo a las once de la mañana. Y no saldrá de él hasta las nueve de la noche. Sin tranchetes. Sólo con sus materiales de dibujo y su público como acicates. Queremos que la cárcel saque lo máximo de ella como lo sacó de Oscar Wilde o de Hitler. Sus dibujos serán su De Profundis y su Mein Kampf. Menos autocomplaciente y menos malvado, esperemos.

Pero aunque su celda es de cristal, Gnomo no es Oz. Aquí ella impone (en parte) sus propias condiciones. Herreros viene a trabajar de lo lindo. En sus cosas y en las de otros. Los asistentes al encierro voluntario de María Herreros podrán pedirle que les dibuje originales sobre la marcha. Eso sí, tienen que ser ilustraciones que le guste dibujar. La ilustradora propondrá temas desde su “celda”, temas para ilustraciones entre los que el público podrá elegir. Originales rápidos como condena. Vamos a comprobar a qué velocidad trabaja Herreros y a ver si se gana la condicional.

Por supuesto, en Gnomo estarán también a la venta multitud de láminas de María Herreros. Láminas que podrán llevarse firmadas y dedicadas los que se aventuren a visitar a la artista en su encierro después de su adquisición. Ojo, pero no vale darle de comer, ¿eh?
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s