Polaroid: el ave fénix al que ayudaron un poco (Parte I)

Allá por 1937, mientras en España estábamos a otras cosas mucho menos divertidas, el estadounidense Edwin H. Land trasteaba en los laboratorios de la recién creada empresa Polaroid. Después de inventar el filtro polarizador, que fue un bombazo, siguió trabajando y desarrollando hasta dar en 1947 con el inventazo definitivo que revolucionaría la fotografía para siempre jamás: la primera cámara instantánea.

Incleíble: una cámara que revelaba y positivaba la imagen en sólo 60 segundos. Sin esperas, sin tener que llevar los negativos a un laboratorio. Todo el proceso en tus propias manos. ¡Casi brujería! Desde entonces, las cámaras instantáneas fueron creciendo en popularidad de forma exponencial. Regalo estrella en comuniones y Navidades, casi todo el mundo tenía una polaroid en la estantería de casa. Decenas de modelos diferentes, formas que iban avanzando con el paso de los años y que evolucionaban desde las líneas rectas de los primeros diseños a las supersónicas y futuristas de las últimas épocas. Hasta las Spice Girls tuvieron su modelo.

Hay dos familias de Polaroid enfrentadas, semejantes en categoría, que inician nuevas peleas por viejos odios… No. Eso es Romeo y Julieta. Pero es cierto que hay dos familias de cámaras Polaroid: las 600 y las 1000 o SX70. La diferencia fundamental es la lente: las 600 la tienen de plástico mientras que las SX70 funcionan con lente de vidrio. Eso provoca que los cartuchos utilizados para unas y otras también sean diferentes en sensibilidad, ya que las de la familia de Polaroid 600 funcionan con papel PX de 640 ISO y las de la 1000, con película PX de 100 ISO. Además, las cámaras de la familia 600 vienen con flash abatible incorporado, hecho que les da muchas ventajas frente a las 1000, en las que hay que comprarlo aparte y acoplarlo a la cámara. ¡Ah! Lo olvidaba, existe una tercera familia en discordia: las Polaroid Image y Spectra comenzaron a fabricarse a finales de los 80 y utilizan un papel diferente: el PZ, que es ligeramente más ancho que los dos anteriores.
Uno de los personajes que más disfrutaba de las cámaras Polaroid era Andy Warhol. En las décadas de 1970 y 1980 retrató todo lo que se le ponía por delante: celebrities, orgías, bananas, teléfonos, colegas, a él mismo… Luego utilizaba ese material como base para sus cuadros y litografías. En la actualidad, todas esas polaroids tienen una exposición propia y triunfan en subastas. La Polaroid de arriba es del fotógrafo Christopher Makos, que con mucho tino habló con el señor Polaroid en 2010 y le comparó las polaroids de la época con el Facebook de hoy.

 

Pero, como no hay historia sin su poquito de drama, aquí viene el de ésta: Polaroid colgó las botas en 2007, después de sesenta años, y dijo que ya no fabricaba ni una Polaroid más. Que estaba hasta la coronilla de camaritas. No, eso no lo dijo. El fin de la empresa se debió, como el de otras tantas, a problemas financieros. Y ahí nos quedamos todos con cara de bobos; con la cámara en la estantería y sin poder comprar película para seguir disfrutando de la magia de la imagen instantánea.

En el próximo post… ¡El resurgir!

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2 comentarios en “Polaroid: el ave fénix al que ayudaron un poco (Parte I)

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